sábado, 23 de enero de 2010

Prólogo

Llevo varios días, semanas en realidad, pergueñando en mi cabeza la idea de tener otro blog temático que me evite tocar temas personales. en realidad tengo uno en el que intento muy de vez en cuando comentar alguna noticia esponiendo mi punto de vista que, a veces, no es el mismo que que intentan imponer los consonantes y vendidos medios de comunicación, pero como este no intenta ir por ese camino, dejemos eso ahí. A quien le interese, que pase por ahí.
Este blog nace, además, de mi inquietud siempre latente por la literatura. En realidad, más que inquietud es afinidad, afición, apego, casi una adicción al arte de escribir y al placer de leer. Mi amor por la literatura nació cuando estaba en el colegio, quizás un poco, antes, pero ese sería más o menos el  tiempo de gestación de esta relación, que, como decía, nace en el colegio, con la lectura de Cien Años de Soledad, del nobel colombiano Gabriel García Márquez. Fue introducirme en ese mundo fantástico, en aquella incógnita tierra, en ese onírico lugar llamado Macondo el que me tomó por asalto para ponerme de frente a aquello que inconsciente negaba como vocación. Desde entonces he buscado afanoso tener siempre en mis manos un libro a la mano para no sentir que Lima es el único lugar que existe en el mundo y que mi barrio no es el único donde pasan cosas. Claro que existiendo el cable (que cuando yo era niño era inalcanzable para mí) uno podría hacer lo mismo, dirán algunos, y quizás sea cierto, pero no se hará jamás como se hace a través de un libro. Una imagen podría valer más que mil palabras, pero muchas veces tan sólo diez palabras podrían entregarte a la contemplación casi mágica de lo que cientos de postales jamás harán.
Ya luego nacería el interés no sólo por leer, sino también por escribir, eso sería más bien con un libro del penosamente agredido Alfredo Bryce Echenique: No me esperen en abril. Ahora bien, mi gusto por escribir, por crear no es materia de este blog, así que no me extenderé en ello.
Me es necesario dejar notas sobre lo que leo, por varias razones, sobre todo autodidácitcas (una de las más sabrosas formas de aprender sobre lo que sea). Lo que lleva necesariamente a tener conclusiones sobre el libro, apreciaciones que no siempre serán las mismas desde el inicio o a la mitad de la lectura (ya me pasado con un libro que, comenzando de una forma bastante pesada termino siendo bastante interesante y, sobre todo, entretenido). Con esto no intento ni por asomo ser una referencia para la lectura de algún libro en especial, porque mis gustos y apreciaciones no tendrán que ser necesariamente los de la mayoría y acepto que puedo ser totalmente descalificado como crítico literario (Dios me libre de tan infame oficio), pero no puedo dejar de tener opinión y no quiero dejarlas sólo para mí, sino que ahora, aprovechando esta excelente facilidad para la comunicación mundial que nos ofrece la internet, y en este caso, Blogger, compartirla con todos ustedes.
NOTA MENTAL: ya nos podemos comunicar en tiempo real con mucha gente en cualquier lado del mundo en que se hable nuestro idioma, ojalá pronto nazca el esperanto que nos permita comunicarnos en tiempo real y con todos, absolutamente todos los seres del planeta.

Para terminar, el título. Los periscopios son instrumentos que nos permiten observar aquello que se encuentra fuera de nuestro alcance visual debido a la existencia de alguna barrera, lo logra a través de espejos o prismas. Los más conocidos acaso son los de los submarinos. Creo que no necesito decir más al respecto, dejemos la retórica para otro día.

Ahora, pues, sean bienvenidos a este, mi nuevo blog y gracias por venir.